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Hoy estaba hojeando un libro antiguo de lecturas infantiles de los años 40, en concreto de una colección que se llama "Cuentos morales" publicada por Bolaños y Aguilar para el Apostolado de la Prensa el 10 de octubre de 1942, y, por supuesto, con su correspondiente "Nihil Obstat" del censor. Es una colección de cuentos didácticos como su nombre indica, de autores desconocidos, -por lo visto eso de quién había escrito el cuento no tenía importancia- y todos encaminados a hacer de los tiernos infantes españoles nacidos en tan duras circunstancias históricas, los niños y hombres adecuados al régimen.
Pero, dejando aparte el libro y su contenido, que ya trataremos en otros posts, me ha sobrecogido lo que he encontrado dentro, perdido entre sus páginas, un recorte de periódico que alguien un día guardó entre ellas con el afán con que los seres humanos sensibles guardan a veces entre las páginas de los libros tesoros epistolarios y florales: El recorte, perfectamente conservado, es la foto de alguien que en seguida identifiqué, porque la cara que aparece en él llegaría a ser nacionalmente celebrada, aunque en la publicación se habla de él aún como de un desconocido, que espera la gloria tras haber pasado , como diríamos ahora, duros "castings"; este es el pie de foto:
"PABLITO ES AHORA MARCELINO.- Ya se ha elegido el intérprete de "Marcelino, pan y vino", el film que sobre el maravilloso cuento del periodista José María Sánchez Silva, obra que alcanza miles de ejemplares, distribuídos en numerosas ediciones, será rodado en breve plazo. Según el dictamen de los "seleccionadores", Pablito Calvo Hidalgo, que es este chico con cara de malo (¡!), está pintiparado para el caso, habiendo recibido en firme la oferta de contrato entre muchas docenas de niños que, como los futbolistas, han pasado por la definitiva prueba de "Chamartín".
Esta noticia hoy en día aparecería en la llamada prensa rosa, o prensa del corazón, pero ¿dónde se publicó en aquella época? Pues aún me sobrecogió más ver la procedencia; al dar la vuelta al recorte veo la primera página de un periódico famoso entonces y hoy también, aunque por distintas razones: "El Alcázar"; y la fecha:Viernes, 17 de Septiembre de 1954.
Me quedé un rato callada, cavilando sobre el tema, no, cavilando, no, imaginando. Me imaginé al niño o niña que en el año mil novecientos cincuenta y cuatro está leyendo un libro publicado trece años antes, quizá heredado de sus padres, o de sus hermanos mayores, y que, seguramente, tras haber leído ya, siguiendo la afición lectora de la familia, otro libro llamado "Marcelino, pan y vino", aguarda con expectación la película, igual que hoy los lectores de Harry Potter esperan ansiosos la versión en gran pantalla de la última entrega de su escritora favorita. Y ante esa expectación, recorta la foto del protagonista "con cara de malo", (desde luego, cuánto han cambiado los conceptos fisiognómicos), y lo guarda como un tesoro en su librito. Sólo por este gesto de esperanza e ilusión infantil que he imaginado, la publicación oficial del régimen, de fama ominosa, ha empezado a redimirse frente a nuestros ojos.... al menos, un poquito.
2 comentarios:
Querida Inés.
Magnífico tu comentario, y también maganíficas tus apreciaciones, que efectivamente dejan ver un poco algo de la humanidad de aquellos años, que ya a nosotros se nos escapan. Yo también hubiera estado deseando ver aquel filme, beatífico y casto, del niño que se encuentra a Dios, y Dios decide hablarle con sus propias palabras infantiles.
En lo único que discrepo es en lo de la "fama ominosa", pues probado está que fue ominoso aquel régimen, aunque tuviese como tú bien aprecieas atisbos de cierta belleza, como esta que relatas.
Gracias por tu post y por tu comentario. Y gracias también por tus deseos de suerte.
Uno no, besos mil.
Luis Q.
www.autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com
Gracias por tu comentario Luis.
Respecto a la fama ominosa, estoy de acuerdo contigo en que fue un régimen ominoso, o dicho de otro modo con un sinónimo de ominoso, un régimen "abominable" y creo que la fama en este caso estaba plenamente justificada. Pero, quizás no me he explicado bien,no me refiero a la fama del régimen, de sobra conocida, sino a la de la publicación, es decir, me refiero a el Alcázar.
Inés Calvo
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