3/3/07
Profe deprimida
Cuando los compañeros me preguntan que por qué no escribo más a menudo contesto que soy una persona muy ocupada o muy perfeccionista o cosas así, porque cuando hablas de la depresión como causa de no hacer cosas o de hacerlas mal, enarcan las cejas, ponen los ojos redondos y la boca en forma de acento circunflejo: si una de las primeras entradas de este blog era para definir, analizar e intentar hacer comprensible la rabia, me temo que habría que hacer otro tanto con la depresión. Con la diferencia de que la rabia es energía que crea o destruye, pero la depresión no es energía, sino la falta de esta, es decir, la pasividad suprema nacida de la pena más absoluta. La depresión es pena, pena, penita, pena... Pero que no se canta que sólo se llora, y se calla, o si no aquí estoy yo: por no haberme callado ahora van a decir que voy de víctima.
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